miércoles, 27 de julio de 2016

BENITO FERNÁNDEZ

30 AÑOS VISTIENDO NOVIAS



NUBILIS

Por Inés María Agosta · Photos: Fotografías Ángeles Picchi

Después de haber estudiado Derecho durante 4 años, el joven Benito Fernández se fue a París donde se recibió de diseñador en la Paris American Academy. En 1986 volvió a Argentina para poner su primera boutique y de a poco fue conquistando a las novias argentinas, a quienes no abandonó ni siquiera cuando, luego de la crisis del 2001, tuvo que vivir un tiempo en Barcelona. En el 2009 creó una colección que sería bisagra en su carrera: “Etnia”. Ésta fue muy criticada por la prensa local, pero muy bien recibida en Nueva York donde se le abrieron a Benito puertas internacionales. “Etnia”, y específicamente el vestido que la actriz Natalia Lobo vistió en los Martín Fierro, es lo que dio identidad y contenido a la marca Benito Fernández que hoy diseña desde sábanas, cuadernos Estrada, perfumes de mujer y de hombre, uniformes de Banco Galicia y de Tarjeta Naranja, hasta los más importantes vestidos de la reina Máxima Zorreguieta.

¿Qué te dio el Derecho?

Me contuvo mientras pude madurar lo que realmente me gustaba. Hice muchas relaciones y me dio la posibilidad de viajar, porque mis padres querían que yo estudiara y me recibiera entonces me premiaban con viajes interesantes que me sirvieron mucho.

¿Cuándo empezaste a dedicarte a la alta costura?

Al principio cometí el típico error de querer hacer y abarcar todo. Rápidamente me di cuenta de que había un nicho: las invitadas jóvenes en los casamientos. Las casas de prêt-à-porter no tenían noche para las hermanas o amigas de los novios y esas chicas jóvenes no podían hacerse el vestido con un gran diseñador. Así arranqué. Una de ellas en un determinado momento me pidió un vestido que yo tenía hecho en blanco. Ese fue mi primer vestido de novia. La verdad es que me fue muy bien, crecí mucho y gracias a la alta costura pude tener la marca que tengo hoy.

¿Qué es lo que más te gusta de vestir a las novias?

Me gusta ser parte de ese momento. La mujer hoy tiene una cabeza muy power y me hace mucho más joven estar cerca de ellas. Me divierten las cosas que me cuentan, me hace muy bien a mi como diseñador.

¿Qué cambios ves entre las primeras novias que hiciste y las de ahora?

Hay una evolución muy grande. Cuando yo arranqué tenían entre 23 y 26 años y hoy mis novias tienen en promedio 30 años. La maduración, la entrevista, se da de otra manera. Ahora tienen más claro lo que quieren, antes les tenías que hacer un combo. Y además ahora les importa el gustarle al novio y eso a mí como hombre me seduce desde otro lugar. En cuanto al vestido se pasó de los encajes y tules, al no querer estar “disfrazada de novia” y entonces se usaron más colores. Hoy se volvió a querer ser novia porque están más parecidas a lo que son ellas normalmente, se ven más reales. Por eso hoy los vestidos son más blancos que otra cosa.

¿Qué pensás del cambio del vestido en el medio de la fiesta?

Yo no soy partidario de eso, para mí el vestido de novia es uno. El primero quizás es para contentar a la familia pero no te identifica, y el segundo es poco para lo que es un vestido de novia. Yo trato de unificar esos dos conceptos en un solo vestido pero que te sientas divina toda la noche. El que busca el vestido en Benito Fernandez no busca el vestido tradicional, pero en algún punto si soy tradicional: a mí la novia me gusta novia.

Tenés una faceta internacional muy desarrollada (vestiste a las protagonistas de Sex and the city, de Ugly Betty y vestis a la reina Máxima). ¿Cómo haces para adaptar tu estilo a un público universal?

Las novias me dieron el ejercicio de poder meter mi concepto dentro de otra cabeza. Puedo ponerles mi impronta pero respetando a la persona que tengo adelante, porque no me gusta imponerme. Lo que tengo que hacer es acompañarlas.

¿Qué vestido de novia fue ícono en tu carrera?

El de Pampita cuando se casó con Barrantes, no por el vestido en sí, sino porque se animó a usar cosas que hasta ese momento no se usaban y dio un cambio a las novias. Agradezco que me haya tocado a mí. Fue un quiebre. Si miras las fotos del vestido te da una sensación fresca de hoy, no está pegado al pasado.

¿Cómo te encuentran los 30 años en la profesión?

Feliz, disfrutando. Fueron años de mucho trabajo y esfuerzo, muy desgastante en un punto, pero hoy estoy disfrutando de las novias que hago, los proyectos que tengo, el vestir a Máxima. Ella es la más mirada de Europa y del mundo, que siga apostando en mí es gratificante. Me divierten los desafíos es donde mejor buceo y donde mejor parado quedo. Me divierte la moda desde lo social y esta energía de que sea más interactiva. Me divierte no quedarme estructurado y quieto.

El gran “no” para Benito son los prejuicios que tienen las novias. Y el gran “sí” es probar: hoy lo importante, para el diseñador, es la devolución que te da el espejo, el relajarse y probar.

PILAR SORDO

EL CASAMIENTO, UNA CARRERA HACIA EL DISFRUTE



NUBILIS

Por Inés María Agosta


La psicóloga y escritora Pilar Sordo hace tiempo que logró traspasar los límites de su Chile natal. Hace una década publicó su primer libro, ¡Viva la diferencia!, y desde entonces sus reflexiones sobre el amor, la felicidad y la educación de los hijos, entre otros temas, se transformaron en interesantísimas conferencias y publicaciones editoriales que se escuchan y leen en todas partes del mundo.

Cómo definirías el casamiento?

Tiene que ver con legitimar el amor que ya existía en privado y poder hacer un reconocimiento público de ese amor y del compromiso que esas personas quieren establecer para toda la vida. Implica una decisión importante, que tiene que incluir sentimientos y también la mirada del proyecto en común que debiera ser concordante.

¿Cómo viven las parejas hoy la ceremonia y la fiesta?

Se ha ido transformando todo en algo muy mágico y muy encantador para las personas, pero también en algo que produce tensión. La exigencia por estar con el mejor banquetero, en el mejor lugar, se transforma cada vez más en una carrera que se vive bastante agotadoramente. Muchas veces se pierde el objetivo real que tiene que ver con el pasarlo bien, con el compartir con la gente que uno quiere (quienes se supone que deberían ser los invitados).

¿En qué sentido el compromiso matrimonial debería ser más “realista”?

Si uno se casara diciendo “voy a intentar no dañarte y desde mi más profunda imperfección intentaré hacerte feliz” tomaría contacto con la vulnerabilidad o con la imperfección que ayudaría mucho a entender que el proceso no es tan mágico como se vive esa noche sino que tiene que ver con un compromiso formal que las parejas lo tienen que haber conversado antes de tomar la decisión. Si no lo han hecho, me parece peligroso.

Soles decir que hoy en día en las relaciones de pareja hay un “hiperanálisis” constante. ¿Crees que esto afecta a la hora de tomar la decisión de casarse?

Sí, creo que hay una hiperracionalizacion: uno quiere tener todo controlado y el control está siendo hoy casi más importante que los sentimientos. Me impresiona cómo piensan tanto todo, si al final las cosas importantes de la vida son las que uno de verdad se escucha desde el interior y no tiene tantos factores contrarios. Uno cuanto más envejece más se da cuenta de que los espacios de control son mínimos.

¿Qué consejos darías a las parejas que ya están acostumbradas a esta dinámica, para que puedan revertirla?

Que se miren hacia adentro. Que dejen de pensar lo que los otros quieren para ellos. Que busquen espacios de silencio para pensar cómo y con quién quieren compartir su vida. Si la persona que está al lado les hace bien, si tienen visiones parecidas del mundo. Son variables que hay que considerar al momento de tomar la decisión. Hay que entender que el amor no va a ser siempre suficiente. Que muchas veces, y en los momentos más difíciles, va a haber que ponerle mucha garra a esa situación, y eso va a pasar por otras cosas que tienen que ver con el tipo de persona que tengo al lado. Que de alguna manera yo pueda confiar en esa persona es más importante que la pasión desbordante. Porque eso a la larga va a terminar por venirse en contra si estoy con alguien que me hace daño. El amor no es razón suficiente para quedarse con alguien que me daña. Hay amores que son patológicos.

Vos considerás que cada persona es un “mundo infinito”, ¿cómo se tiene entonces la certeza de que uno se conoce lo suficiente como para casarse?

Uno hace un proceso de transformación constante. El otro quizás también va cambiando con uno, e ir descubriendo y amando todos los días a ese nuevo ser por la mañana es una revitalización maravillosa para que esa relación pueda continuar. Tiene que haber una certeza de que a esa persona le conozco sus lados oscuros y sus lados luminosos, y si hago un análisis entre los dos yo sé que me merece. Entonces sí hay más posibilidades de que eso pueda continuar. Porque la vida tiene muchos vaivenes, pero en esos vaivenes hay que reencontrarse con el otro permanentemente.

¿Crees que los roces en la pareja durante la organización del evento tienen que ver con no sentir el riesgo de perder al otro?

Hay estudios que prueban que las discusiones en el momento de empezar a organizar un matrimonio aumenta en un 90%.  Lo peor que le puede pasar a una pareja es sentir que está segura en la relación, porque se produce ese “achanchamiento”, el no buscar conquistar al otro. A lo largo de los años no es que disminuyan las ganas de hacer el amor o la libido, lo que disminuye es la capacidad que tiene la pareja para generar situaciones que antes sí generaba y que despertaban esa libido. Eso es válido para cualquier situación. Las parejas tienen que hacer todo lo posible por mantener aquellas cosas que les ha hecho bien durante el noviazgo, que mantenían el encanto y que hacía que estuvieran felices con el otro. Hay que buscar los puntos de encuentro. Si durante la organización solo hablan de los preparativos después se van a sentir tremendamente solos porque no pueden compartir las cosas que les pasan mientras están en el proceso, y eso es un daño muy grande a la relación que a veces incluso cuesta reparar.

Si crees que el dinero puede ser una herramienta de poder en una relación, ¿qué rol te parece que cumple en estas situaciones?

El cómo van a financiar todo tiene que dejarse claro en el primer día de la decisión para no encontrarse con sorpresas en el camino. En la medida en que se expresen sentimientos asociados al tema de los recursos, objetivamente la probabilidad de que todo resulte mejor es mucho más alta. El “pensé que” siempre termina por arruinar la situación.

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A partir de las características de lo “masculino” y lo “femenino” que describís en ¡Viva la diferencia!, ¿cuál crees que es la mejor forma de complementarse para organizar un casamiento?

Objetivamente el aporte femenino incluye el valor de los procesos, que quiera por ejemplo tener varios presupuestos y pensar más en ciertos detalles. Y el aporte masculino es el avanzar, tiene que empujar para que se vaya concretando todo e ir dando vuelta páginas. Lo “masculino” siempre está más preocupado por el objetivo final, en este caso que la fiesta salga bien.

¿Qué pensás del fantasma que dice que el matrimonio termina con el amor?

El que una pareja fracase porque se casó me parece absurdo. La decisión o la continuidad de la relación tiene que ser independiente de esa ceremonia. El amor es una decisión, no es un sentimiento nomás. No basta solo con amarse. También hay que tener proyectos de vida en común, sentido del humor, capacidad para compartir experiencias, disfrutar del éxito y acompañar en el fracaso del otro. El amor no es suficiente para que una pareja dure para toda la vida; puede durar para siempre si de verdad toman la decisión de estar juntos.

‟Siento que la preparación de la fiesta no puede ser una carrera al éxito, tiene que ser una carrera al disfrute. Si hay cosas que salen imperfectas, eso es maravilloso que ocurra, porque tiene que ver con la naturaleza humana. Todo el mundo quiere vivir la boda del cuento, pero ésta no pasa necesariamente por características más humanas. Hay con reconocer que somos vulnerables, que no todo va a salir perfecto y que yo voy a privilegiar el disfrute. Todo lo demás va a pasar a ser accesorio. Por supuesto cada uno va a tratar de hacerlo lo más bonito posible en base a los recursos que cada uno tenga. Hay que respetar esos recursos para que nunca sean un obstáculo y que no se endeuden demasiado, porque no tiene sentido. Porque a la larga la posibilidad de compartir con los que uno ama es mucho más importante que cualquier cosa.”

Un tango para el papa Francisco

De "Muni" Rivero y Enrique P. Bugatti


Inés María Agosta - LA NACION

VIERNES 08 DE NOVIEMBRE DE 2013


Si algo le faltaba al patio del monasterio de Santa Catalina para hacer que el visitante se sumerja en un ambiente en el que se rompe con la vorágine de la ciudad, era ser anfitrión de un encuentro musical como el que tuvo lugar unos días atrás.
Hace un año, el entonces cardenal Jorge Bergoglio visitó este monasterio para el lanzamiento de la edición Cono Sur de la revista Vida Nueva. Como festejo de este primer aniversario, se organizó el estreno del tango "Ahora, papa Francisco", de Edmundo "Muni" Rivero y Enrique P. Bugatti, y se convocó con entrada libre y gratuita a este encuentro titulado Un Tango para Francisco. Cerca de las 19, mientras el sol se escondía entre los árboles del patio y los edificios de la ciudad, los visitantes comenzaron a llenar el espacio, acompañados por melodías de tango como "música de sala".


Luis Garibotti condujo el encuentro, que comenzó con la proyección de imágenes del festejo del año anterior y del día en que se anunció que Bergoglio sería papa. Con esta última se produjo el primer aplauso efusivo de la noche.
El espectáculo tuvo como leitmotiv la invitación del papa Francisco a favorecer el diálogo, y como protagonista, al tango, el cual se hizo presente en todas sus formas: a través de obras instrumentales, a cargo del Trío López Gallese; de la voz de Liliana Cassini, y del tango danza del ballet de Héctor Falcón.


Y finalmente hizo su aparición José Colángelo -para quien la música es un idioma universal-, para interpretar junto con su Orquesta "Todos los sueños", entre otras obras instrumentales. Con gran carisma y espontaneidad, transmitió el aspecto apasionado del tango, e invitó al público a aplaudir rítmicamente.
Cerca de las 21 se presentó Edmundo "Muni" Rivero, y más adelante, el padre Rodrigo Vázquez, vicario de la parroquia Santa Julia de Pergamino, hizo unracconto de la relación entre tango y religión, cuyo broche de oro, afirmó, es el tango que se estrenaba esa noche, creado por el poeta Enrique P. Bugatti. Antes de ese esperado estreno, el fotógrafo Enrique Cangas proyectó las fotos que tomó del cardenal Bergoglio desde 2000 hasta 2012, y Garibotti habló acerca de Bugatti, quien falleció en julio de este año. Fue entonces cuando llegó el momento más emocionante de la noche: la Orquesta de Colángelo junto con "Muni" Rivero interpretaron el esperado tango "Ahora, papa Francisco". Con gran acierto, se habían distribuido postales con la imagen del Papa y con la letra del tango para quien se animara a seguir a pie juntillas este homenaje tanguero al papa Francisco.


Los tres tenores pop

Enrolado en el fenómeno cada vez más popular del crossover, el grupo intenta acercar a sus fanáticos adolescentes al mundo de la lírica

Inés María Agosta
LA NACION

MIÉRCOLES 30 DE OCTUBRE DE 2013

Salidos de un programa de talentos de la televisión italiana, los tenores Piero Barone (19) e Ignazio Boschetto (18) y el barítono Gianluca Ginoble (17) son los popularísimos integrantes de Il Volo, el conjunto de música pop-lírica que saltó a la fama en Italia en 2009 cuando interpretaron juntos una versión aggiornada de "O sole mio".

De la mano de los productores Tony Renis y Michele Torpedine, Il Volo fue el primer grupo musical italiano en firmar contrato con una discográfica estadounidense, más precisamente Universal Music Group. En 2010 se produjo su primer gran reconocimiento cuando Quincy Jones les pidió que representaran a Italia en la canción "We Are The World: 25 for Haiti". Ese mismo año grabaron su primer disco, titulado Il volo , que en 2011 regrabaron en español. En los últimos dos participaron de una gira de Barbra Streisand, aparecieron en American Idol y en otros populares programas norteamericanos y visitaron más de cien ciudades, un periplo que los traerá mañana a Buenos Aires para tres conciertos.


Il Volo significa "el vuelo" en italiano, y en más de una oportunidad los integrantes del grupo explicaron que la elección del nombre se debe a que describe lo que ellos sienten cuando cantan: como si estuvieran volando. Los tres afirman haber descubierto su pasión por el canto desde muy temprana edad, influenciados en gran medida por sus abuelos, pero recién cuando participaron del programa de televisión italiano que los hizo famosos -Ti lascio una canzone- es que comenzaron a perfeccionarse estudiando canto.

Piero Barone (tenor), Ignazio Boschetto (tenor) y Gianluca Ginoble (barítono) harán tres conciertos en el Gran Rex
Piero Barone (tenor), Ignazio Boschetto (tenor) y Gianluca Ginoble (barítono) harán tres conciertos en el Gran Rex. Foto: Stian Lysberg/ Reuters
Sin duda este trío ya se siente cosmopolita, y es que reúne cada vez más fans alrededor del mundo (en su mayoría adolescentes), para lo cual los favorece el hecho de que canten en seis idiomas: alemán, italiano, español, francés, inglés y latín. "Es que nuestro país preferido es el mundo entero", afirma Piero.


Hace un par de meses, Il Volo estuvo en Buenos Aires para promocionar la versión en español de su segundo álbum, Más que amor, el mismo que a partir de mañana presentarán en el Gran Rex. Más que amor está compuesto por ocho canciones en español, tres en italiano, una en inglés y un bonus track en el que cantan "Constantemente mía" con la cantante pop mexicana Belinda. Este trabajo, al igual que el anterior, es un claro ejemplo del fenómeno del crossover.

-¿Cómo definirían su estilo musical?


Piero: -Como pop lírico. Queremos hacer entender a la gente que no somos cantantes líricos, no cantamos ópera. El hecho de que, en este disco, hayamos hecho duetos con Plácido Domingo, Eros Ramazzotti y Belinda demuestra que podemos cantar tanto pop como clásico, y ésa es nuestra firma. Pero nosotros no cantamos ópera.

-¿Qué representa para ustedes este segundo disco?

Gianluca: -Principalmente es distinto del primero porque en ése estaban las canciones italianas más conocidas, como "O sole mio" o "Un amore così grande". En este segundo hay ocho canciones inéditas, todas en español y sólo cuatro covers: "Beautiful Day", de U2; "I Don't Want To Miss A Thing", que popularizó Aerosmith, y grandes boleros, como "Historia de un amor".

Piero: -Para un artista, el segundo álbum es el más importante de su carrera porque tiene como objetivo confirmar lo que se hizo con el primero; hay que hacer entender a la gente quiénes somos realmente. Además, nuestro sueño es escuchar a las fans, escuchar al público en nuestro concierto cantar nuestras canciones.

Ignazio: -Además, es el medio para poder ir de gira por el mundo; venimos de hacer un tour por Estados Unidos y ahora comienza para nosotros América latina.

-Estuvieron en muchas ciudades en los últimos años, ¿hay alguna a la que les gustaría volver para visitar o para vivir?

Piero: -No tenemos una ciudad favorita. Nos gusta descubrir el arte de cada país, nuevas razas, nuevas religiones. De hecho, antes de llegar, en el avión, empezamos a estudiar un poco más sobre el lugar. Pero una ciudad a donde seguramente vamos a ir a vivir es Los Angeles.

-¿Hay algún idioma en el que les guste más cantar?

Piero: -Nos gusta mucho cantar en español.

Gianluca: -Y nos gustaría cantar en portugués. Lo bueno de nuestro género musical, el pop lírico, es que es apreciado en todo el mundo. Desde Alaska hasta Nueva Zelanda, no importa el lugar ni el idioma.

-¿Cuánto conocen de la música argentina? ¿Les gustaría en el futuro combinar el pop con un género como el tango?

Gianluca: -Conocemos a Carlos Gardel y Astor Piazzolla. Estamos absolutamente abiertos a una posible combinación entre la música de Il Volo con el tango. ¡Nos encanta el tango!

Cuando se les pregunta por el futuro, responden que sólo se concentran en el hoy: "En este momento preferimos pensar en el presente. Lo importante ahora es estar unidos, estar juntos, porque todo está yendo bien", dice Gianluca. Y tiene razón, este nuevo álbum -Más que amor- está entre los discos latinos más vendidos en los Estados Unidos.

Sin duda, Piero, Gianluca e Ignazio tienen la adrenalina que se necesita para la fama que están adquiriendo, además de contar con la que ya es su marca registrada: voces realmente privilegiadas. Los egos, protagonismos y competencias no parecen tener lugar en este grupo que, desde un primer momento, se definió como un trío compuesto por "tres voces y una sola alma".

El crossover: arias de fogón

Il DivoA diferencia de lo que podría pensarse, este grupo no está compuesto por cantantes italianos. El productor musical Simon Cowell (el jurado malvado de American Idol y ahora de X Factor) decidió formar un cuarteto internacional de cantantes que tuvieran dones distintivos y que pudieran, como grupo, crear "magia musical". En 2003, luego de haber realizado castings en 17 países, conformó Il Divo, que desde entonces está integrado por el tenor suizo Urs Buhler, el barítono español Carlos Marin, el artista pop francés Sebastien Izambard y el tenor estadounidense David Miller. Algunos de sus álbumes son Il Divo (2005), Ancora (2006), The Promise (2008) y Wicked Game (2011), entre otros.

Katherine JenkinsEsta mezzosoprano nacida en Gales en 1980 es considerada una de los referentes del crossover. Es admiradora tanto de Maria Callas como de Edith Piaf y Judy Garland. En dos oportunidades ganó el concurso de la BBC Radio. A los 17 obtuvo una beca para estudiar música en la Real Academia de Londres, donde aprendió ruso, italiano, alemán y francés. Tiene nueve álbumes editados, en los que interpreta piezas líricas, pop, himnos religiosos y canciones populares: Premiere (2004), Serenade (2006), Sacred Arias (2008), Believe (2009)y This is Christmas (2012), entre otros.

Leonardo PastoreA temprana edad, este tenor argentino incursionó en el mundo de la música a través de tangos, milongas, valses, boleros y obras del folklore. Más adelante se formó con la soprano Nilda Hofmann y comenzó su carrera como intérprete lírico; su debut operístico fue con La traviata, en 2006. El 12 de septiembre, Pastore presentó su álbum Recordándote, un homenaje al cantautor Alfredo Zitarrosa, ícono de la música popular uruguaya, lo cual nos permite situar a este cantante argentino dentro de los artistas del crossover.

martes, 15 de octubre de 2013

Cultura

La Ciudad del Rock vibró con la lírica de José Carreras

Por el mal tiempo, el show del tenor español comenzó más tarde; unas 7000 personas lo ovacionaron de pie
Por   | LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/1624499-la-ciudad-del-rock-vibro-con-la-lirica-de-jose-carreras
Finalmente el sol acompañó y el concierto organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en el que José Carreras era el protagonista, tuvo lugar a las 17 en lugar de a las 11.30 como estaba previsto. Ése, sin quererlo, se convirtió en uno de los aciertos del evento.
Ciudad del Rock, el nuevo predio que presentaron los ministerios de Cultura, Desarrollo Urbano y Desarrollo Económico, ubicado en Villa Soldati, recibió ayer nada más ni nada menos que a José Carreras, Verónica Cangemi, el maestro Carlos Vieu y Jaime Torres.
Según fuentes oficiales, la asistencia al evento habría sido de entre 6500 y 7000 personas, a juzgar por la cantidad de sillas, que estuvieron ocupadas casi en su totalidad. La mayoría de los asistentes llegaron con ómnibus que se pusieron a disposición del público para que todos pudieran transportarse desde distintos puntos de la ciudad.
Antes de que empezara el concierto, el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, llegó como un invitado más junto con Sergio Bergman.
El espectáculo constó de dos partes. En la primera, la Orquesta Sinfónica, integrada por músicos de Buenos Aires, abrió con "L'Arlésinne Suite. Farandole", de Georges Bizet, que supo estar a la altura de las circunstancias, ya que abrió el show de una manera vibrante y alegre. La segunda aria fue interpretada por José Carreras, quien fue recibido con ovaciones y aplausos de pie. Así comenzó el repertorio de canciones populares españolas, que algunos tímidos entre el público tarareaban y otros se limitaban a mirar con atención. Con gracia, Carreras agradeció al público presente por haber asistido a pesar del cambio de horario y del mal tiempo. "Estamos encantados de tenerles aquí", afirmó.
Verónica Cangemi, soprano mendocina, se hizo presente para interpretar la tercera aria, "Estrellita", de Ponce. La cámara móvil, que registraba permanentemente lo que sucedía y lo proyectaba en las pantallas, fue otro acierto del evento. De esa manera, el público podía ver hasta el más pequeño instrumento presente en la orquesta, como los casos del triángulo y de la pandereta.
El primer dúo que Cangemi y Carreras interpretaron juntos fue "El dúo a la africana". Allí, las voces parecieron entrelazarse y los cantantes acompañaron el aria con una excelente interpretación. La respuesta no se hizo esperar: el público los ovacionó de pie en el que fue sin duda el aplauso más largo de la tarde.
La orquesta abrió la segunda parte con la interpretación de "Va pensiero", perteneciente a Nabucco , de Giuseppe Verdi, y a pesar de que en el programa estaba anunciado que la interpretaría junto con el coro, este último no apareció sino hasta la siguiente interpretación, que representó el momento más esperado del concierto: la Misa Criolla, de Ariel Ramírez. El público ovacionó la entrada de Jaime Torres, quien llegó junto con su inseparable charango. En ese momento estaban todos los artistas en escena: la orquesta, el coro, Cangemi, Carreras y Torres. Fue sin duda la cúspide emotiva del concierto. Cuando comenzó la primera parte, el "Kyrie", el público acompañó con timidez. Pero ya para la segunda, el "Gloria", los aplausos y los tarareos se hicieron presentes. Luego del "Sanctus" llegó el "Agnus Dei" y con la última frase pronunciada por Cangemi y Carreras, "danos la paz", finalizó oficialmente el concierto.
Quienes no fueron vencidos por el frío se quedaron para disfrutar y aplaudir los primeros dos bises: "Solamente una vez" y "El día que me quieras". Los más valientes, es decir, los últimos en irse, fueron testigos de las interpretaciones en italiano de "O mio bambino caro" y "Core Ingrato" o el dúo "Non ti scordar di me".
El concierto finalizó con el sexto bis "Vierno", interpretado por Carreras. El público recién se convenció de que era hora de irse cuando la orquesta finalmente se levantó y se retiró, mientras sus miembros saludaban con la mano a quienes todavía aplaudían de pie.
La música clásica llegó a Villa Soldati y se mezcló con costumbres propias de otras tribus urbanas. Por ejemplo, la gente, siempre muy respetuosa, no dejó de pedirle canciones a "el Maestro" como si se tratara de un recital de rock. Evidentemente no sólo hay bellísimos espectáculos de música clásica que pueden interpretarse en la ciudad. También hay un público interesado en verlos y aplaudir de pie, a pesar del mal tiempo.

Un estadio para shows masivos

Ciudad del Rock albergará conciertos de todos los géneros

  • 90.000
    personas

    Ciudad del Rock permite alojar recitales y eventos para un total que oscila entre las 50.000 y las 90.000 personas; es uno de los predios para espectáculos más importantes de la Capital
  • El lugar
    Está en terrenos del Parque de la Ciudad, en el barrio de Villa Soldati

lunes, 27 de mayo de 2013

NUBILIS mayo - noviembre 2013





"Cuéntalo de nuevo, Scott" Revista Alrededores

http://www.alrededoresweb.com.ar/2013/05/cuentalo-de-nuevo-scott.html


Cuéntalo de nuevo, Scott


El clásico personaje de la obra de The Great Gatsby escrita por F. Scott Fitzgerald vuelve a aparecer, esta vez en versión cinematográfica, resignificando la historia narrada. ¿Qué se pierde y qué se gana en esta interesante transposición de genéro?



Por Inés María Agosta || @inuagosta || 24-05-2013


Pocas cosas tan refrescantes como volver a disfrutar de un clásico de la literatura pero en la pantalla grande. El jueves pasado se estrenó The Great Gatsby escrita por F. (Scott Fitzgerald en 1925) y dirigida en su versión cinematográfica por Baz Luhrmann. A diferencia de lo que sucede en muchas adaptaciones de libros al cine, en este caso Luhrmann enriquece nuestro acercamiento a la novela de Fitzgerald, no sólo por la estética que utiliza, que es sumamente impactante, colorida y viva, sino también a través de una elección fundamental: la de Leonardo Di Caprio como su protagonista.

Al leer The Great Gatsby el personaje principal nos parece casi impenetrable. Desde un primer momento se muestra como una persona misteriosa, de la que todos hablan pero a la que nadie, ni siquiera el narrador, puede llegar a conocer cabalmente. En cambio, Di Caprio nos presenta una versión mucho más “humana” de Gatsby. Los nervios que siente antes de ver a Daisy son propios de un personaje de comedia de enredos (se sienta, se levanta, aparece empapado, se peina, se despeina) y si bien están narrados en el libro, los adjetivos que usa el autor nos son exactamente los que percibimos de Di Caprio. Por ejemplo, el narrador cuenta que cuando vuelve a abrirle la puerta él lo mira “trágicamente” a los ojos. Es cierto que el Gatsby cinematográfico mira con desesperación, pero al espectador no le genera nerviosismo, como podría pasarle al lector, sino más bien ternura. Sólo dura varios minutos la “grandeza” de Gatsby en la película; ni bien se menciona la historia de Daisy, él pasa a ser un hombre enamorado e indefenso que vivió los últimos años construyéndose como una personalidad poderosa para tratar de conquistar al amor de su vida.

Sin embargo, es en el final donde cobra mayor trascendencia la “humanidad” de este Gatsby de la pantalla grande. En el libro el narrador nos cuenta cómo Gatsby espera una llamada de Daisy pero, al parecer, sin esperanza ni interés“Tengo la impresión de que el propio Gatsby nunca creyó que llegase; quizás ya no le importaba” (Cap. VIII). En cambio, en la película el protagonista está sumamente pendiente de eso. De hecho, el gran acierto en esta versión cinematográfica es que, a diferencia del lo que sucede en el libro, el narrador, Nick Carraway (interpretado por Tobey Maguire) llama a Gatsby desde su trabajo y es a través del teléfono que escucha los disparos. El mayordomo atiende pero no llega a decir su nombre, así es que Gatsby muere mencionando el nombre de Daisy, convencido de que es ella la que lo está llamando. Muere con una gran ilusión en los ojos. Este detalle resulta fundamental en la construcción del personaje protagonista y de su muerte, teñida de esperanza más que de resignación, como es el caso del Gatsby literario.

La sutileza en la narración de Fitzgerald es trasformada en pura mostración para crear un final altamente hollywoodense. Muchas veces el público que rechaza las versiones cinematográficas no da cuenta de que se trata sólo de una lectura de las miles que pueden hacerse de un clásico de la literatura. Y es que la clave está en rescatar cuál fue el toque original que supo darle el director que es capaz de hacer la diferencia entre libro y película y de transformar ésta última en un clásico en sí misma. En definitiva, más allá de las críticas sobre aciertos y desaciertos de la versión cinematográfica de un libro, no debemos perder el foco de que lo más importante es el resurgimiento de una obra paradigmática de la literatura universal. El gran alcance que tiene el lenguaje audiovisual, de la mano de grandes actores, hacen que una vez más un personaje clásico de la talla de Gatsby una a la humanidad a través de generaciones resignificando la historia narrada y reviviendo a sus protagonistas en el inconsciente colectivo.